• El inicio del año 2025 estuvo marcado por una nueva ola de aumentos de precios, reflejada en un incremento de precios promedio del 5%.
Según datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INS), enero trajo un incremento del 4,54% respecto al mismo periodo del año anterior y del 0,8% respecto a diciembre de 2024.
Por lo que a mí respecta sector alimentario, En comparación con el inicio de 2024, los aumentos de precios más significativos se registraron en el café (+4,23%), el aceite (+4,14%), el pan (+3,18%), el queso (+4,46%), la carne y los productos cárnicos (+3,4%) y las bebidas alcohólicas (+5,56%). En cambio, solo cinco productos alimenticios registraron reducciones de precios respecto a enero de 2024: mantequilla (-11,36%), azúcar (-6,57%), harina (-2,71%), maíz (-1,5%) y patatas (-0,58%).

Sobre bienes y servicios no alimentariosEn enero de 2025, los aumentos de precios fueron incluso más pronunciados que en el sector alimentario. Las prendas de vestir y calzado registraron un incremento medio superior al 6%, mientras que los artículos de cosmética e higiene subieron un 6,37%. Además, el precio de los cigarrillos aumentó un 8,6% y el de los combustibles, un 6,08%. Por otro lado, la electricidad y el gas experimentaron ligeros descensos en sus precios, del 1,02% y del 8,32%, respectivamente.
Evolución de la inflación y perspectivas del NBR
Según el INS, la tasa promedio de variación de los precios al consumidor para el período febrero 2024 – enero 2025 fue de 5,4%, en comparación con los 12 meses anteriores. Los miembros del Consejo de Administración del NBR informaron un fuerte aumento de la inflación en el último trimestre de 2024, superando las estimaciones iniciales. Así, la tasa de inflación anual alcanzó el 5,14% en diciembre de 2024, frente al 4,62% de septiembre. Esta evolución estuvo influenciada principalmente por el aumento de los precios de los combustibles, como resultado de la apreciación del dólar estadounidense en los mercados financieros internacionales, pero también por el aumento de los precios de los alimentos, debido a la grave sequía del verano de 2024 y el aumento de los precios de algunas materias primas.

Pronóstico actualizado de BNR indica una mayor volatilidad de la inflación en el primer semestre de 2025, debido a efectos de base contradictorios. En la segunda mitad del año se espera que la inflación disminuya, pero a un nivel más alto que el estimado anteriormente, manteniéndose por encima del rango meta hasta fin de año. Para 2026, el NBR estima una ligera disminución de la inflación por debajo del límite superior del rango objetivo, seguida de una estabilización en un nivel sólo marginalmente inferior al previsto anteriormente.
Factores influyentes y riesgos
Los factores que contribuirán a esta disminución incluyen las influencias desinflacionarias de la caída de los precios de las importaciones y el ajuste de las expectativas de inflación de corto plazo, aunque a un ritmo más lento del previsto anteriormente. Además, los efectos del déficit de demanda agregada, que se espera que aumente moderadamente en 2025 y disminuya gradualmente a partir de entonces, tendrán un impacto en la inflación.

Además, las incertidumbres relacionadas con la política fiscal siguen siendo un factor de riesgo. Por un lado, las medidas fiscales correctivas implementadas o adoptadas hasta ahora tendrán un impacto en la economía. Por otra parte, la exigencia de consolidación presupuestaria, de acuerdo con el Plan Presupuestario-Estructural de Medio Plazo acordado con la Comisión Europea y el procedimiento de déficit excesivo, podría influir en la dinámica de precios e inflación.
Así, el inicio de 2025 confirma la tendencia alcista de los precios, y la evolución futura de la inflación dependerá tanto de factores económicos internos como de la situación internacional.
Artículo escrito por Gabriela Dan, editora en jefe Arta Albă
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