• En los últimos años, el mercado mundial de producción de cacao ha experimentado una volatilidad sin precedentes.
Tras la grave escasez de suministro en las temporadas 2023/2024 y 2024/2025, que elevó los precios a niveles récord, el sector experimentó una fuerte corrección en 2026, caracterizada por la caída de los precios de las existencias, el exceso de existencias sin vender y la presión sobre los agricultores de África Occidental. Sin embargo, las causas profundas de la inestabilidad persisten: siguen estando arraigadas en las vulnerabilidades climáticas, biológicas y estructurales de las plantaciones en Costa de Marfil y Ghana, países que en conjunto aportan más del 60 % de la producción mundial.
El árbol del cacao sigue siendo extremadamente sensible a las condiciones ambientales. Requiere temperaturas estables entre 20 y 30 °C, lluvias regulares y humedad constante. El cambio climático ha intensificado los fenómenos meteorológicos extremos en la región: la alternancia entre lluvias excesivas, que favorecen las enfermedades fúngicas, y periodos prolongados de sequía, exacerbados por fenómenos como El Niño, continúa afectando el desarrollo del fruto y los rendimientos. El aumento del número de días con temperaturas superiores a 32 °C genera un estrés térmico adicional, lo que reduce la polinización y la calidad del grano. Estas oscilaciones, que ya constituyen un riesgo estructural, hacen que la producción en África Occidental siga siendo impredecible de una temporada a otra.

Tanto los factores climáticos como los biológicos
Los factores climáticos se ven agravados por amenazas biológicas crónicas, que erosionan constantemente la capacidad de las plantaciones. Virus del brote hinchado (CSSV – Virus del brote hinchado del cacao)La enfermedad transmitida por insectos es uno de los problemas más graves. Provoca hinchazón de las ramas, amarillamiento de las hojas, disminución progresiva de la producción y, finalmente, la muerte del árbol en un plazo de 3 a 5 años. En Ghana, las tasas de infección superan frecuentemente el 80 % en algunas zonas, y en Costa de Marfil la incidencia ha aumentado significativamente en los últimos años. Las pérdidas en las plantaciones afectadas oscilan entre el 15 % y el 50 %, llegando en ocasiones al 70 %. La única medida eficaz sigue siendo la erradicación de las plantas enfermas, un proceso costoso y lento que ya ha provocado la pérdida de cientos de millones de árboles.
Podredumbre negra (puente negro), causado por hongos Phytophthora megakaryaA su vez, se ve favorecida por la humedad excesiva y puede destruir entre el 20 y el 30 % de la cosecha en condiciones normales, o incluso entre el 65 y el 90 % en años de fuertes lluvias. El calor y la humedad crean un círculo vicioso: los árboles debilitados por el estrés climático se vuelven más vulnerables a las infecciones, y las enfermedades reducen aún más su resistencia a las condiciones extremas. A esto se suman otras plagas, como los miridos, que ejercen una presión adicional sobre plantaciones ya de por sí frágiles.

Pronósticos nada deprimentes.
Más allá del clima y los patógenos, los problemas estructurales empeoran la situación a largo plazo. Muchas plantaciones están compuestas por árboles viejos (de más de 25 a 40 años), con rendimientos que disminuyen naturalmente. Los agricultores, a menudo con ingresos limitados, tienen dificultades para replantar con variedades resistentes y productivas. En Ghana, la minería ilegal (piratería ilegal) La deforestación para la expansión de plantaciones contamina el suelo, degrada la tierra y reduce las áreas cultivables. A su vez, la deforestación acentúa los desequilibrios climáticos locales. Dado que la mayoría de las explotaciones agrícolas son pequeñas propiedades familiares, la falta de acceso a riego, insumos de calidad y gestión moderna limita su capacidad de adaptación a nuevos desafíos.
Por lo tanto, aunque las últimas temporadas han traído cierta recuperación en la producción y una corrección en los precios internacionales, persisten los riesgos fundamentales. Los expertos advierten que sin inversiones sustanciales en variedades resistentes a enfermedades, prácticas agrícolas sostenibles, riego eficiente y control efectivo de virus, brote hinchadoLa volatilidad seguirá siendo una constante en el mercado de perfiles.
Para la industria alimentaria, así como para los consumidores, el mensaje es claro: la dependencia de una región tan vulnerable exige un enfoque estratégico a largo plazo: diversificación de fuentes, innovación en reformulaciones y apoyo real a los agricultores de África Occidental. Solo abordando las causas estructurales subyacentes podremos garantizar un suministro estable y precios predecibles para este ingrediente esencial en el arte de la repostería.

Artículo escrito por Gabriela Dan, editora en jefe Arta Albă
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