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Entrevista con la chef Cornelia Ghișoi: "La excelencia en la gastronomía se construye a través de la perseverancia, la mentoría y una auténtica pasión por esta noble profesión".

• Cornelia Ghișoi es la única chef femenina reconocida oficialmente en Rumania y el sureste de Europa, una prestigiosa distinción otorgada por la Asociación Mundial de Sociedades de Chefs (WACS) en 2008, en Dubái.

Con más de 43 años de experiencia en gastronomía, de los cuales más de cuatro décadas las pasó en la cocina del Hotel Aro Palace en Brașov, la Sra. Ghișoi se ha convertido en un símbolo de dedicación, excelencia y promoción de la tradición culinaria rumana en escenarios internacionales. Ha ganado medallas en las Olimpiadas Gastronómicas Mundiales IKA (oro en 2016 en Erfurt, plata en 2020 y 2024 en Stuttgart), participando como miembro o capitana de equipos nacionales y regionales. Miembro fundadora de Euro-Toques Rumania, instructora y consultora culinaria, profesora asociada en la Facultad de Alimentación y Turismo de la Universidad Transilvania de Brașov, formadora de PanGastRo, colaboradora académica y jurado internacional de WACS, Cornelia Ghișoi es también una mentora apasionada para las nuevas generaciones de chefs. Fiel a sus valores familiares y raíces, eligió quedarse en el país, transformando su pasión infantil en una carrera excepcional y un legado vivo de la gastronomía rumana.

Entrevista con la chef Cornelia Ghișoi

1. Cuéntenos, ¿cómo comenzó su trayectoria en la industria hotelera? ¿Cuál fue el momento decisivo que la impulsó a dedicarse a esta profesión?

Mi trayectoria en la industria hotelera no fue premeditada, sino que se fue forjando de forma natural desde mi infancia. Crecí en un entorno donde el trabajo y la responsabilidad eran valores fundamentales. Mi madre tuvo que dejar su trabajo para criarnos a mis tres hermanos y a mí, y este contexto me enseñó, desde muy joven, el significado de la dedicación y el cuidado de la familia.

Recuerdo que, de niña, cosía en casa, bordaba mariposas decorativas y, a veces, tejía servilletas artesanales en un telar. Paralelamente, ayudaba a mi madre a cocinar, pero la actividad que más satisfacción me producía era poner la mesa. El domingo era un momento de descanso para todos; mi madre preparaba el postre y yo me encargaba de presentar los aperitivos, poniendo la mesa con esmero y con el deseo de crear un ambiente armonioso. Aunque en aquel momento no me di cuenta, estas experiencias se convertirían en la base de una futura filosofía de vida centrada en la hospitalidad, la estética y el respeto por los demás.

Tras completar los diez grados obligatorios, conseguí un trabajo en un restaurante para tener un ingreso estable, aunque también quería continuar mis estudios. Adaptarme no fue fácil. El horario era exigente y cada tres días me tocaba lavar platos. La gran carga de trabajo y la falta de empatía de algunos compañeros convertían cada día en un reto. Muchas veces, después de turnos difíciles, pensé en rendirme. Sin embargo, el respeto por el esfuerzo de mis padres y el deseo de superarme me impulsaron a seguir adelante.

Con el tiempo, descubrí que esta actividad me brinda la oportunidad de ampliar mis horizontes y desarrollarme profesionalmente. Comencé a cocinar con más alegría, responsabilidad e implicación, comprendiendo que la hospitalidad no se limita a servir, sino que es una forma de generosidad auténtica. Al notar mi seriedad y dedicación, el chef me asignó al bufé frío, donde demostré mis habilidades organizativas, mi riguroso mantenimiento de la limpieza y mi iniciativa para proponer nuevas ideas que optimizaran la actividad.

Mirando hacia atrás, puedo decir que el momento decisivo de mi carrera no fue un hecho aislado, sino más bien un proceso de maduración profesional y personal. La industria de la hostelería se convirtió para mí en algo más que un trabajo: se transformó en un espacio de dedicación, de cuidado hacia las personas y de construcción de una filosofía de vida basada en el respeto, la perseverancia y la apertura a nuevos horizontes.

Entrevista con la chef Cornelia Ghișoi

2. Usted es la primera y única chef femenina en Rumania y el sureste de Europa, una distinción excepcional otorgada por la Asociación Mundial de Sociedades de Chefs. ¿Cómo vivió el momento de recibir este reconocimiento en 2008 en Dubái y qué significó para usted a nivel personal y profesional?

Recibir la distinción de Dama Chef, otorgada por Asociación Mundial de Sociedades de ChefsFue un momento de profunda emoción y responsabilidad para mí, tanto a nivel profesional como personal. Antes de este reconocimiento, presenté un extenso expediente que reflejaba mi trayectoria profesional, mi participación en concursos nacionales y, especialmente, los resultados obtenidos en concursos internacionales. Sin embargo, no esperaba ser seleccionada dentro del foro Lady Chef, pues consideraba esta distinción como un honor excepcional.

Un hito importante en mi trayectoria profesional fue en 2006, cuando tuve el privilegio de representar a Europa en una competición internacional que abarcó cinco continentes, donde obtuve el tercer puesto. El evento fue organizado por iniciativa del entonces presidente de la Asociación Mundial, Gissur Gudmundsson, y tenía como objetivo promover los ingredientes locales y sostenibles, reuniendo a equipos culinarios de diversas naciones. Creo que esta experiencia internacional, así como el resultado obtenido, contribuyeron significativamente a mi posicionamiento en el foro Lady Chef y a fortalecer mi visibilidad a nivel mundial.

El momento en que recibí oficialmente este reconocimiento, en 2008, fue decisivo. El título me honró profundamente y sigue honrándome, pero, igualmente, me impone una responsabilidad. Lo percibo no solo como una validación de mi trabajo y dedicación, sino también como una responsabilidad moral y profesional de apoyar a las nuevas generaciones. Participo activamente en el apoyo a jóvenes que desean dedicarse a esta profesión y que demuestran potencial, convencido de que la excelencia en la gastronomía se construye a través de la perseverancia, la mentoría y una auténtica pasión por esta noble profesión.

Entrevista con la chef Cornelia Ghișoi

3. Más de 38 años en la misma cocina, en el Aro Palace de Brașov: una lealtad poco común en el sector de la hostelería actual. ¿Qué te mantuvo en el mismo lugar durante tanto tiempo, a pesar de las numerosas ofertas internacionales que recibiste?

Pasar más de 38 años en la misma cocina es, sin duda, una muestra de lealtad poco común en el sector de la hostelería, pero para mí esta continuidad fue el resultado de un proceso de maduración profesional y una decisión consciente.

Durante los primeros diez años, hubo momentos de duda, periodos en los que me sentí tentado a marcharme, pues no me sentía lo suficientemente preparado para dar el salto hacia otros horizontes. Trabajaba entonces en el único hotel de cinco estrellas de la época, un entorno profesional que exigía altos estándares y una adaptación constante a las condiciones del momento, tanto en términos de recursos como de la exigencia de la excelencia. Decidí tener paciencia y consolidar mis habilidades. Poco después, fui nombrado jefe de cocina de un restaurante más pequeño, una experiencia que me aportó autonomía y confianza. Más tarde, tras casarme, regresé al hotel de cinco estrellas, esta vez como jefe de cocina, asumiendo plenamente mi rol de liderazgo.

Un factor determinante para mi permanencia fue el equipo. Se puede tener visión, disciplina y experiencia, pero sin un equipo unido, basado en el respeto mutuo, el rendimiento no puede mantenerse a largo plazo. Las relaciones profesionales basadas en la confianza y la colaboración crearon un entorno en el que pude crecer y contribuir al crecimiento de los demás.

Asimismo, la oportunidad de participar en competiciones nacionales e internacionales supuso un estímulo constante para mi desarrollo, alimentando mi afán de conocimiento y superación personal. Estas experiencias enriquecieron mi trayectoria profesional y demostraron que la excelencia no depende exclusivamente del lugar de trabajo, sino de la seriedad con la que se gestionan las responsabilidades, la capacidad de adaptación y la perseverancia con la que se persiguen los objetivos.

Siempre he creído, y sigo creyendo, que es posible desarrollar un desempeño auténtico en el propio país. Rumania cuenta con valiosos recursos, tradiciones y profesionales, y quedarme aquí no fue para mí solo una decisión profesional, sino también una convicción: que el respeto por la profesión y por el lugar donde uno se formó puede generar resultados dignos de reconocimiento, tanto a nivel nacional como internacional.

Entrevista con la chef Cornelia Ghișoi

4. En una entrevista anterior, usted afirmó que la comida es una obra de arte. ¿Qué significa para la chef Cornelia Ghișoi el equilibrio perfecto entre sabor, estética e historia en el plato?

Los alimentos que tienen un aspecto espectacular pero no tienen sabor no cumplen con su objetivo final: satisfacer los sentidos y nutrir el cuerpo y el espíritu.

Así como el arte se siente, no solo se mira, la comida debe disfrutarse más allá de las apariencias.

Cada plato cuenta una historia, ya sea sobre la tradición, la visión personal del chef o los ingredientes locales. El plato ya no es un simple soporte para la comida, sino un lienzo sobre el que el chef plasma una experiencia sensorial completa.

La comida auténtica transmite emociones; es una obra maestra efímera que toca todos los sentidos.

5. En la Olimpiada Mundial Gastronómica IKA de Stuttgart (2024) volvieron a ganar la medalla de plata con el equipo regional de Belvedere. ¿Cómo logran alcanzar un rendimiento de clase mundial con presupuestos y condiciones mucho más modestas que los equipos de países desarrollados?

El presupuesto nunca ha sido un factor favorable para nuestro equipo, pero el éxito en la gastronomía no depende únicamente de los recursos financieros. Es fundamental cómo se logra cohesionar un equipo, crear disciplina y compartir una visión común. Nos centramos en la estética de la presentación, en la compatibilidad de los ingredientes, en la elaboración de platos que reflejen sostenibilidad y respeto por la temporada y, sobre todo, en el sabor.

Claro, los patrocinadores nos ayudan a compensar en parte la falta de grandes presupuestos, pero la verdadera diferencia radica en el trabajo entre bastidores: mucho estudio, numerosas simulaciones de concursos y una atención constante a las tendencias gastronómicas internacionales. A menudo, es precisamente nuestro ingenio lo que nos permite crear platos auténticos y competitivos a nivel mundial.

Paralelamente, hay que pensar designEl diseño del stand debía estar estrechamente relacionado con la temática y resaltar los platos. Además, los platos se presentaron en platos de arcilla hechos a mano, y la indumentaria fue diseñada y confeccionada por el equipo.

Entrevista con la chef Cornelia Ghișoi

6. Los platos rumanos siempre han estado presentes en las competiciones en las que has participado. ¿Qué mensaje transmites a los jóvenes chefs cuando les hablas de aprovechar y modernizar la tradición culinaria rumana?

Los platos rumanos siempre han estado presentes en los concursos en los que he participado, y esto es importante porque reflejan nuestra identidad y herencia culinaria. Al mismo tiempo, siempre les transmito a los jóvenes chefs que la tradición no solo debe conservarse, sino también comprenderse y reinterpretarse.

La cocina tradicional rumana puede transformarse en una cocina moderna mediante el uso de técnicas culinarias avanzadas y el aprovechamiento de productos locales de calidad. Es nuestra responsabilidad, como profesionales del sector, promover estos platos y contribuir a elevar la gastronomía rumana a un alto nivel, sin perder nuestra identidad ni los valores que nos definen.

Estoy observando con gran alegría la espectacular evolución de los restaurantes. cena a la carta Y creo que la gastronomía rumana está atravesando un notable periodo de maduración. Es gratificante que, tanto en Rumania como en Brașov, existan restaurantes que, gracias a su creatividad, rigor profesional y respeto por el ingrediente, puedan aspirar con confianza a prestigiosos reconocimientos internacionales, como una estrella Michelin.

Entrevista con la chef Cornelia Ghișoi

7. No solo eres chef, sino también profesor en la Universidad de Transilvania, miembro del jurado de WACS, consultor y formador de PanGastRo. ¿Qué es lo que más te motiva a transmitir tus conocimientos y tu pasión a las nuevas generaciones?

En un campo que durante mucho tiempo se ha percibido como dominado por los hombres, las chefs femeninas están reivindicando cada vez más su papel y su contribución al desarrollo de la gastronomía.

Como profesor asociado en la Universidad de Transilvania, me dedico a formar a jóvenes con la esperanza de que esta noble profesión reciba el valor y el respeto que merece en la sociedad.

Más de quince años de experiencia como miembro del jurado en concursos internacionales dentro de la organización WACS amplifican mi responsabilidad y me impulsan a seguir estudiando y mejorando para poder evaluar con objetividad y profesionalismo. Asimismo, a través de cursos avanzados, consultorías y programas de formación, he tenido el privilegio de guiar a numerosos chefs que están comenzando su carrera.

Creo que cada reunión profesional y cada generación de jóvenes con la que trabajo es una fuente de inspiración y enriquecimiento personal, y el hecho de poder contribuir a su desarrollo profesional es una de las mayores satisfacciones de mi carrera.

Entrevista con la chef Cornelia Ghișoi

8. En un mundo donde el ritmo es acelerado y la presión es alta, ¿cómo logra mantener el equilibrio entre la vida familiar, a la que siempre ha decidido dar prioridad, y las exigencias de una carrera de este calibre?

Para mí, la familia sigue siendo el pilar que da sentido y equilibrio a toda mi trayectoria profesional. Independientemente del ritmo acelerado de mi profesión, el apoyo y los valores que comparto en mi familia me brindan la estabilidad necesaria para desempeñarme con lucidez y responsabilidad.

Aunque no se dedica a la misma profesión, el niño siempre me llama desde dondequiera que esté en el mundo y me envía fotos o me cuenta alguna experiencia gastronómica que haya tenido o cuál fue la historia. emparejamientoy el valor que le daba al plato. A menudo me sorprende con reservas en restaurantes con estrellas Michelin. Esto me entusiasma y me llena de energía y placer para seguir avanzando por este hermoso camino.

Creo que cuando uno tiene valores claros y organiza su tiempo con disciplina, logra combinar la responsabilidad profesional con momentos esenciales que se pasan con los seres queridos.

9. Si tuvieras que elegir un plato o un momento culinario que representara toda tu trayectoria profesional, ¿cuál sería y por qué?

Es difícil elegir un solo plato, porque cada uno cuenta una historia y refleja una etapa de mi trayectoria profesional. Por eso prefiero ver cada creación culinaria como parte de una evolución continua, donde la experiencia, la inspiración y la emoción se manifiestan de forma diferente en cada plato. Quizás mis pensamientos me llevan más a los platos rumanos del pasado, a los sabores sencillos y auténticos, con una presentación moderna, pero, independientemente de los platos, no debemos perder nuestra autenticidad y nuestros valores, porque son precisamente estos los que dan identidad y alma a la gastronomía.

No creo que pueda elegir un solo momento culinario que represente toda mi trayectoria. Cada vez que veo la bandera rumana ondeando junto a más de 55 banderas y subo al podio para recibir una medalla de plata u oro, las emociones son abrumadoras y difíciles de describir.

Detrás de estos momentos, sin embargo, se esconden años de trabajo, más de 50 medallas, diplomas y numerosos trofeos ganados tanto individualmente como en equipo. Más allá de los logros profesionales, los momentos culinarios más valiosos están relacionados con las personas que me han acompañado y apoyado a lo largo del tiempo: mi familia, mis amigos y el equipo con el que he tenido el privilegio de trabajar.

Con el tiempo, he tenido el honor de representar a Rumania como miembro del Equipo Nacional, participando en numerosas competiciones gastronómicas internacionales. En los últimos años, he formado parte del equipo regional de Belvedere, un colectivo integrado por personas excepcionales, dedicadas y apasionadas por la excelencia culinaria.

Con el tiempo, el equipo se fortaleció gracias al trabajo en equipo, la confianza y el respeto mutuo, y esta cohesión se reflejó naturalmente en los resultados obtenidos. El buen desempeño no tardó en llegar, confirmando que cuando existe una visión compartida y espíritu de equipo, el éxito es una consecuencia natural.

Entrevista con la chef Cornelia Ghișoi

10. Mirando hacia el futuro, ya sea que hablemos de los próximos Juegos Olímpicos, proyectos con jóvenes o tal vez un libro de cocina, ¿cuál es el sueño culinario que la chef Cornelia Ghișoi aún quiere cumplir?

De cara al futuro, mi principal objetivo es seguir siendo un mentor para las nuevas generaciones, transmitiéndoles la experiencia y los valores acumulados en esta profesión. En este sentido, estoy preparando a un estudiante para que participe en la exposición GastroPan de este año. Asimismo, me gustaría esbozar otro libro que refleje no solo recetas, sino también la filosofía de la gastronomía, la conexión entre tradición, sostenibilidad e innovación.

Otro sueño es encontrar nuevas soluciones para el desarrollo de la gastronomía, de modo que los restaurantes sean más sostenibles y, en la medida de lo posible, se gestionen con productos locales y seguros. Me gustaría ver cada vez más Puntos Gastronómicos Locales que promuevan la auténtica cocina rumana y que logren destacar nuestra identidad culinaria en un contexto internacional.

Se acerca una nueva competición mundial: el Campeonato Mundial de Gastronomía en Luxemburgo, conocido oficialmente como el Copa Mundial Culinaria de Porcelana RAK 2026, en los que también he tenido el privilegio de participar. Aunque este tipo de eventos, como las Olimpiadas Gastronómicas Mundiales, se organizan una vez cada cuatro años, las emociones siguen siendo igual de intensas en cada ocasión.

Si bien la experiencia acumulada a lo largo de los años aporta cierto equilibrio, cada edición plantea nuevos retos. La gastronomía está en constante evolución, y para seguir siendo competitivos es fundamental conectar con las tendencias actuales, integrar los principios de sostenibilidad y replantearse continuamente la forma de elaborar un plato o un concepto culinario.

Fuente de la foto: Redes sociales de la chef Cornelia Ghișoi

Entrevista realizada por Gabriela Dan, editora jefe de Arta Albă

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